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a coquetería femenina está rodeada de muchos elementos a su alrededor, ejercicios, buena alimentación, elegancia en el vestir, en el calzar y sobre todo en el cuidado que se debe tener en la piel, haciendo énfasis en la del rostro, de allí la importancia de una buena y efectiva limpieza facial, pero los altos costos nos lleva replantearnos la necesidad de hacerla en casa. 

Es por ello que presentamos algunas alternativas de limpieza de cutis, que podemos hacer en casa, sin alterar el presupuesto y con resultados favorables para el rostro, ya que los productos a utilizar, para nada alteran la alcalinidad de la piel ni mucho menos le van a perjudicar. 

Antes de cualquier cosa, debemos tener claro que la piel del rostro es más delicada de lo que aparenta ser, por ello recomendamos hacer de manera diaria una limpieza, para eliminar las impurezas que allí se alojan, y no dejar este proceso sólo cuando tenemos algún acontecimiento social de envergadura. 

El limpiar la cara con productos naturales o hechos en casa nos permitirá eliminar las células muertas del rostro; sacar de nuestra piel restos de maquillaje y por supuesto le darán más brillo y lozanía al cutis, dándole al cutis la posibilidad de respirar libremente, regenerandose de manera natural. 

Algunos pasos para la limpieza del rostro en casa 

Lo primero que debemos hacer es buscar la manera de abrirle los poros al rostro, para ello es necesario que busquemos la manera de vaporizar la cara, pues a través del sudor, y la dilatación natural producto del calor que produce precisamente el vapor, saldrán algunas impurezas, facilitando el proceso de la limpieza. 

Para este proceso de vaporización del rostro, lo recomendable es colocar al menos dos cucharadas pequeñas de bicarbonato al agua, mezcla que al profundizar en la piel, la liberará a través del sudor y la transpiración  de algunas sustancias tóxicas que hacen ver el rostro de manera inapropiada.

Luego de esto tu piel queda preparada para una exfoliación, la cual la puedes hacer con una mezcla granular, uniendo algo de miel, azúcar y agua y distribuyendo por toda la cara, dejándola allí por unos 20 minutos, para luego retirar con abundante agua tibia, esta acción deja el rostro fresco y rejuvenecido.